Periplo en China IV: La Ruta de la Seda. De Dunhuang a Lanzhou

Periplo en China IV: La Ruta de la Seda. De Dunhuang a Lanzhou

Desde siempre he opinado que para viajar y encima hacer grandes distancias, es mejor el tren que el autobús, por mucha cama que estos últimos tengan o cómodos que los quieran preparar, el tren te da la libertad de pasear y utilizar el servicio cuando lo necesitas. En el viaje que me llevó desde Turpán a Dunhuang, lo re-confirmé: los conductores de autobús no tienen necesidades fisiológicas o son anormales (sin acritud), porque no entiendo que puedan conducir más de cuatro horas sin hacer una sola parada y cuando tu la reclames por necesidad urgente, se hagan los remolones y tarden en hacerla, aunque al final accedan. Y éste no lo hizo porque se apiadase de mi, sino porque obligatoriamente tenía que parar por exigencias de la ruta.

Desde Turpán a Dunhuang en autobús eran más de 14horas, en algunos casos por carreteras que no envidian nada a las pistas de un rally, y en la cama del segundo piso, incluso tu integridad física peligraba. Afortunadamente llevaba un cinturón de seguridad para no caerme mientras dormía, pero los saltos que pegábamos realmente eran peligrosos y en alguna ocasión mi cabeza dio con el techo del autobús, ningún daño, pero molesto fue. Aún así pude dormir durante un buen trecho y llegar a Dunhuang algo descansado. Nuestra idea era la de quedarnos un par de días, así que había que había que aprovechar todo el tiempo disponible para poder ver la ciudad y algunos alrededores.

Cuando amanecimos en el autobús, un discreto desayuno para levantar el cuerpo y charla hasta nuestra llegada, durante la cual Anna me propuso acompañarme en más ciudades de mi recorrido por China y enseñarnos mutuamente nuestros idiomas maternos, la propuesta me gustó y sorprendió y le propuse utilizar mi cuenta de Workaway conjuntamente y compartir experiencias, yo la tenía contratada desde Italia para ser compartida pero no la había utilizado con nadie y ella me parecía la sociedad perfecta. En esas yo andaba preocupado por la reserva del hostel, ya que no la había hecho en Turpán, confiando en lo que Anna me dijo de poder encontrarlo más barato y fácil que en la web que utilizo habitualmente. Viendo mi nerviosismo me tranquilizó buscando en su móvil las opciones disponibles, tenía razón con los precios y para mi sorpresa la lista era bastante más extensa que la mía. Además teníamos varios cercanos a la terminal de autobuses y eso hacía que no tuviésemos que andar mucho con las mochilas, ni tener que usar un transporte público para movernos.

Dunhuang

Dunhuang no es muy grande y la terminal de autobuses no está lejos del centro, así que cuando bajamos del autobús volvimos a mirar en el móvil y enseguida pudimos situarnos para tomar la dirección correcta. Antes nos despedimos de nuestros amigos y compañeros de viaje coreanos que ya tenían su hotel y al igual que en Turpán, de mayor categoría al que aspirábamos nosotros.

Nos encontramos de camino con uno de los hosteles que habíamos visto en el móvil, pero lo habíamos descartado ya que parecía que era solo para chinos, aún así entramos a preguntar. No era muy moderno, aunque la fachada destacaba, pero para dormir y pasar únicamente unas horas allí era suficiente, además no había problema con que yo fuese extranjero. Lo guardamos en la recamara y anduvimos un poco más hasta llegar al que nos parecía más interesante, que estaba catalogado como Hostel International, a nuestra llegada nos dijeron que debíamos de esperar unas horas y era más caro, así que volvimos sobre nuestros pasos y la señora simpática que nos había atendido en el anterior, nos ofreció una habitación compartida y sola para nosotros, con luz natural y cerca de la ducha, también esperamos, pero fueron solo unos minutos hasta que la limpiaron y pudimos ocuparla.

Dejamos nuestras cosas y nos fuimos a comer algo más consistente que el desayuno, no lo he dicho todavía pero en China acostumbran a comer sobre las 12h del mediodía y ambos empezábamos a tener hambre. Nos sirvieron unos nuddles deliciosos en un restaurante pequeño y muy familiar y como no, económico. Cuando terminamos nos fuimos a comprar frutas frescas a unos puestos que habíamos visto al llegar cerca de la terminal de autobuses. Completamos la compra en el supermercado al lado del hostel, así que ya teníamos reservas para hacernos nosotros la comida en la habitación, utilizando un wok eléctrico que nos prestaban, previo pago de 10RMB diarios por utilizar la luz, que por cierto, nos fue imposible hasta llegada la noche por un apagón general en toda la ciudad.