Peripo en China: 3ª parte. De turismo en Turpan

Peripo en China: 3ª parte. De turismo en Turpan

El viaje en tren entre Kashgar y Turpan fue largo y agotador, más de 28 horas, pero, como ya pude narrar en el anterior artículo, a la vez cómodo y muy entretenido. Entre otras cosas porque tuve la suerte de contar con un aliado imprevisto Li Wen Tao, encargado de mantenimiento del tren, que me consiguió una litera para pasar la noche y descuentos en la comida y la cena, eso unido a la cantidad de gente que pude conocer y con la que se generó un rollo increíble me harán recordar para siempre mi primer viaje en tren en China.

Después de despedirme de mis compañeros de viaje en el vagón número 15 y recoger mis mochilas en el vagón litera, esperé durante un buen rato a que el tren alcanzase la estación, ya que tenía que ceder la preferencia de paso a los que venían en dirección contraria. Durante ese tiempo me dio para conocer a alguna persona más, intenté compartir con ellos el taxi para llegar a la ciudad pero nadie parecía dispuesto, así que cuando por fin bajé del tren, me dirigí a un policía y le pregunté si existía la opción del autobús, él no lo sabía con seguridad, así que me pidió acompañarlo a su oficina para preguntar a un compañero que quizás tendría más información. Finalmente podía ir en autobús, así que me dirigí hacía donde me indicaron la parada.

En ese camino un taxista, buscando más clientes para completar el coche, me ofreció una de las plazas, al precio inicial de 50RMB que era mayor incluso que los 40RMB que decía el folleto del hostel, así que me negué y ofrecí 10RMB para comenzar con la negociación. Al final, después de una larga discusión, lo conseguí por 15RMB, algo más que los propios chinos que me consta pagaron 10RMB, pero no me importó ya que me dejaba en la puerta del propio hostel, que al parecer este sí, no como el de Kashgar, conocía donde estaba. Durante el trayecto tuvimos que pasar un control de la policía porque uno de mis acompañantes era un joven uigur y, como ya conté, las cosas están tensas en esta zona del país, siendo como casi siempre los jóvenes, los más sospechosos. Chequearon mi pasaporte y me autorizaron a seguir, el uigur debió esperar un poco más, y nosotros con él,  hasta que comprobaron sus datos.

Cuando llegué al hostel me encontré con un sitio amplio y con buena pinta, realmente parecía una sala de conciertos sin escenario, pero el recepcionista estaba más pendiente de la película que veía en el ordenador que de atenderme, así que reclamé su atención y pude conseguir que me hiciese el check-in, me dijese donde ir a comer por buen precio y que tuviese la opción vegetariana. Me recomendó un restaurante de noodles a la vuelta de la esquina y realmente acertó. La señora que lo atendía me entendió, gracias a la aplicación que llevo en el móvil para traducir chino, que yo era vegetariano y me sugirió una sopa con noodles que acompaño con unas verduras adicionales y té.

A mi vuelta al hostel, el recepcionista que había terminado de ver la película estaba más atento a los clientes y me recomendó visitar el museo de la ciudad, que era gratuito y que entre otras cosas tiene una gran parte dedicada a La Ruta de la Seda, además me indicó que había hospedados en el hostel una pareja de españoles que habían llegado por la mañana antes que yo, algo que me sorprendió y alegró a la vez. Le pregunté por las opciones para viajar a Dunhuang, que era el próximo destino. En tren podía llegar hasta Jiuquan y luego desde allí en autobús a Dunhuang, pero existía la posibilidad de ir directo desde Turpán con un autobús nocturno con camas. Me pareció la mejor opción, aunque era algo más caro, así que ya tenía la información que necesitaba para moverme al día siguiente.

Con estos datos y habiendo comido, decidí que me quedaría en el hostel y trabajaría con el ordenador, poniendo al día las notas y revisando Facebook que tras más de un día sin acceder estaba lleno de información. Al rato aparecieron los españoles, no nos conocíamos en persona, pero en Asjabat Alberto y Mariavi mis anfitriones en Turkmenistán ya me habían hablado de ellos. Pedro y Victor también se habían hospedado en su casa a través de Couchsurfing y casualidades de la vida nos cruzábamos en China. Ellos están haciendo un viaje largo parecido al mío, aunque con algunas diferencias como utilizar el avión, simplemente viajar y sin hacer voluntariados. Tuvimos una charla muy animada contándonos nuestras aventuras y gracias a ellos conocí algunos detalles de China que me están viniendo bien en el recorrido, de echo aún todavía estamos en contacto y me van contando su viaje acompañándolo de fotos.

Durante la conversación me dijeron, que estaba programada al día siguiente una excursión para visitar algunos lugares alrededor de Turpán y que ellos iban a hacerla, me contaron detalles, el coste eran 100RMB y al parecer merecía la pena, así que decidí acompañarles. El encargado de la excursión era un hombre de negocios muy avispado y sabía hacer su trabajo y me terminó de convencer. Saldríamos pronto por la mañana y nos llevaría unas siete-ocho horas hacer la excursión en coche, por lo tanto me daba tiempo a hacerla y regresar para comprar el billete de autobús de la noche.

A la mañana siguiente amanecí pronto, aseo y preparado para la excursión. En el coche que esperaba en la puerta, además de Pedro y Victor, también viajaban una chica que estaba en el mismo hostel y dos coreanos que se hospedaban en otro de mayor categoría y al parecer, por este detalle, pagaron algo más por la excursión. Visitamos varios lugares: el Valle de Tuyuc, las Cuevas de los Mil Budas de Bezeklik y las Montañas Flameantes.