La aventura de llegar hasta Murs
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La aventura de llegar hasta Murs

Contamos la historia de nuestra búsqueda del viaje hasta Murs en La Provenza desde L'Isle-Jourdain y las anécdotas para encontrarlo ¡Pura Vida!

La aventura de llegar hasta Murs

Contamos la historia de nuestra búsqueda del viaje hasta Murs en La Provenza desde L'Isle-Jourdain y las anécdotas para encontrarlo ¡Pura Vida!
La aventura de llegar hasta Murs

La aventura de llegar hasta Murs

Antes de comenzar con la aventura de llegar hasta nuestro nuevo destino: Murs, recordaré que en el anterior artículo, os conté nuestra primera experiencia como voluntarios en Workaway. 

Una experiencia fantástica y para finalizarla y comenzar el voluntariado en el que ya por fin estamos, vivimos una aventura que os cuento a continuación.

Los preparativos

Nuestra idea era la de salir de L’Isle-Jourdain el sábado día 29 de marzo, pero sin embargo los astros se conjugaron para que no fuese así. Después de tantos años organizando los viajes de otros y de uno mismo, en este tuve la sensación de ser nuevo en ello.

Quizás el relax por saber que estaba todo planeado y que teníamos destino, jugo esta mala pasada. El caso es que dejamos para última hora la coordinación del viaje y esto nos sucedió.

El viaje frustrado

El viernes 28 por la noche, buscamos un coche a través de la compañía BlaBlaCar, que funciona de manera distinta a España. Pudimos encontrar el viaje que nos encajaba en precio, fecha y horario, lo reservamos, en Francia haces un prepago cuando reservas y en caso de no realizar el viaje se te devuelve.

La chica, dueña del coche, nos tenía que contestar antes de las 6:30h, de lo contrario se anulaba y así sucedió se anuló. Volvimos a reservar con la misma persona, teníamos margen, pero ocurrió lo mismo, no confirmó y no pudimos por lo tanto hacer el viaje con ella. En Francia no puedes enviar un mensaje de correo al conductor y ponerte en contacto con él o ella, a no ser que confirme la prereserva.

Eso nos hacía tener que improvisar, ya que los demás viajes en horario y demás detalles interesantes para nosotros estaban completos, así que buscamos un tren.

Un lío con la web de SNCF -la compañía ferroviaria francesa- que si la tarjeta de crédito extranjera no sé qué, que si… en fin que no conseguimos reservar nuestro tren y además se nos complicaba llegar hasta la estación de Toulouse que está a más de 30Km de L’Isle-Jourdain ya que Marie-Pierre, nuestra anfitriona, no disponía de tiempo para llevarnos.

Opción planteada: coche de alquiler, una solución que no nos convencía ya que se salía de nuestra filosofía de viaje, pero aun así reservamos el coche, estaba casi pagado, pero los astros se unieron de nuevo para echar atrás la idea, mi tarjeta no funcion. Finalmente tomamos la decisión con Marie-Pierre de ir hasta la estación de L’Isle-Jourdain para comprar los billetes de tren, para poder hacer así nuestro viaje el domingo.

El siguiente destino

Nuestros nuevos anfitriones nos esperaban el mismo sábado, pero nosotros seguíamos en el Château des Quintarets preparando la cena de despedida y totalmente despistados: se nos pasó avisar de nuestro retraso y cuando lo hicimos, eran más de las 22:00 h.

Sally que había estado esperándonos se molestó bastante ya que esa noche en Murs había una fiesta a la que habían acudido su marido y sus niños y ella no pudo asistir por esperarnos. Afortunadamente cuando llegamos el domingo nos hizo saber que todo estaba bien, que el enojo había sido momentáneo.

Siguen los problemas en el viaje

Pero no acaba todo aquí. ¡¡No!! con los horarios de los trenes cumpliéndose a raja tabla y con tiempo suficiente para coger el autobús que nos llevaría hasta Apt, donde iban a recogernos nuestros próximos anfitriones, volvimos a cagarla.

Resulta que el autobús paraba en la marquesina al otro lado de la calle, frente a la gran parada donde estábamos esperándolo ya que esta -donde nos encontrábamos- está destinada a todos los autobuses que viajan de Avignon a los alrededores. Una decepción cuando nos enteramos, ya que para nosotros era el bus que llevaba mucho retraso y sin embargo lo que ocurría es que se había ido delante de nuestras narices.

Por lo tanto, otra llamada a Sally para avisarla, esta vez inmediatamente -agradecimiento especial a la chica del hotel Le Magnan de Aviñón por su amabilidad al prestarnos el teléfono y poder hacer esa llamada- ya que al ser domingo los autobuses no salen con tanta regularidad y desde las 15:15h que salía nuestro autobús, nos íbamos hasta las 18:45h. Un horario que al parecer era muy tarde para Sally y Scott, ya que sus nenes se acostaban pronto y cenaban a la hora de nuestra llegada.

Su solución: venir a recogernos hasta Aviñón y de ahí trasladarnos, por fin, a su casa. Eso sí, para poder hacer esto debíamos andar desde el centro hasta las afueras de Aviñón y esperarla en un centro comercial. Fueron más de 5Km cargados con las mochilas y el cansancio, pero mereció la pena.

El encuentro con Sally en Aviñón

Ya allí nos encontramos con un típico bar americano, puro R’n’R de los 50’s: ‘Memphis Coffee’ cuyo propietario al verme entrar con el sombrero, pensó que era americano y amablemente me cedió su teléfono para poder avisar de que estábamos en nuestro punto de encuentro.

No le decepcionó saber que era español, pero seguramente le hubiese gustado que mi país fuese el mismo que el del ‘Elvis’ tamaño natural que tenía a la entrada.

Por fin llegó la hora y pudimos conocer a Sally, una inglesa afincada en Francia desde hace más de 5 años, que muy amablemente nos llevo a su casa donde compartimos una exquisita cena junto a Scott, su marido, y sus adorables hijos: Miller y Jude de 5 y 6 años. Por cierto, Sally, cocina genial.

Ahora ya estamos instalados, ayudando en lo que necesitan hacer en la finca antes de que llegue el verano y preparando nuestro próximo destino, en principio dentro de 15 días, aunque es posible que alarguemos nuestra estancia en Murs. Pero esto es otra historia y la contaremos.

La anécdota

Por cierto, en el viaje, una anécdota más: Antonio o perdió o le robaron su mochila pequeña en el tren de Narbonne. Cosas de exprimir el día a todo lo que da. Menos mal que no llevaba lo más importante, solo parte del botiquín y algunas otras cosas reemplazables.

Pero ya estamos en Murs y queremos disfrutar.

Ahora sí, hasta el próximo artículo…

¡Pura vida!

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