Haciendo autostop en Argentina
Yo para ser feliz quiero un camión. Haciendo autostop en Argentina.
Yo para ser feliz quería un camión ya que decidí hacer autostop en Argentina y por lo que había leído, los camioneros eran los más proclives a parar a viajeros. Pero no hoy en día, no conmigo. Finalmente lo conseguí. Además cambié de planes tras comprobar que los que tenía en mente se complicaban. Fluyendo con el viaje

Yo para ser feliz quiero un camión. Haciendo autostop en Argentina.

Yo para ser feliz quería un camión ya que decidí hacer autostop en Argentina y por lo que había leído, los camioneros eran los más proclives a parar a viajeros. Pero no hoy en día, no conmigo. Finalmente lo conseguí. Además cambié de planes tras comprobar que los que tenía en mente se complicaban. Fluyendo con el viaje
Haciendo autostop en Argentina

Yo para ser feliz quiero un camión. Haciendo autostop en Argentina.

Tras empujar la auto-caravana de Kevin y Cristina y despedirnos, ellos siguieron su camino a Buenos Aires y yo me quedaba con Diego invitado en su casa en San Luis para pasar un par de días.

Diego, amigo virtual, que se convierte en amigo real

A Diego lo conocía a través de las redes sociales. Un día JoseGirl, una buena amiga, compartió en su perfil de Facebook el vídeo de mi viaje, que terminé de montar estando en Indonesia en 2015. Una buena cantidad de sus seguidores me enviaron una solicitud de amistad, entre ellos Diego y estábamos en contacto desde entonces. Me había invitado hacía tiempo a pasar por su casa cuando llegase a su país. Y ese momento había llegado.

Diego no vive en la misma ciudad de San Luis, sino en una población cercana llamada La Punta a unos 20 Km. Fuimos en su coche, un clásico que todavía funciona. La Punta es un lugar tranquilo y construido no hace muchos años, con grandes avenidas y casas bajas residenciales. Con pequeños jardines a la entrada y en la parte trasera de las casas, donde los vecinos instalan piscinas provisionales para superar los rigores del verano del norte argentino, y donde por supuesto, también tienen sus barbacoas.

Diego ya me había avisado que me esperaba un buen asado argentino, que aunque no era experto en hacer, me quería dar a probar. Argentina es la tierra de los asados, de la carne de vacuno y cerdo que la mayoría come a diario. Y aunque no soy muy carnívoro, menos de carne roja, había aceptado su invitación. Sería mi primer asado en Argentina.

Pero aún con las ganas de encender el fuego y poner la carne a asar, tuvimos que esperar al segundo día, ya que esa tarde se levantó un viento que amenazaba tormenta, como así sucedió. Entonces propuse preparar yo algunos de mis platos para la cena. Arroz tipo paella y una tortilla de patatas, la primera hecha en Argentina.

Diego es policía local y vive con su familia –mujer y dos hijos-, además de la madre que vive en la casa contigua, ambas unidas por una puerta interior. La mujer y los niños se fueron a vivir esos días a casa de la madre de ella en San Luis, para poder tener espacio para mi y también tranquilidad, ya que al parecer los pequeños son revoltosos. A mi no me hubiese importado, los niños me gustan y además me lo paso genial con ellos jugando y haciendo el cabra, pero Diego y su familia lo decidieron así. Estaba previsto que viniesen a conocerme, pero la tormenta de esa noche cambió los planes.

Con Cristina, su madre, desde el momento en que me la presentó tuvimos buenas conversaciones, sobre todo de cocina, pero también de cosas más comprometidas a nivel político y social. Una buena mujer que me recibió como si de un hijo se tratase, con cariño y una sonrisa siempre que nos cruzábamos.

Continuando el viaje a Buenos Aires

Pasé dos noches en casa de Diego. A la mañana del tercer día tenía previsto viajar y seguir camino a Corral de Bustos, en la provincia de Córdoba, pero población cercana a Santa Fé. La idea era ir haciendo autostop. Me quedaban por delante una buena cantidad de kilómetros y probar suerte.

Antes del viaje pasamos por una tienda de comestibles para llevar algo con lo que alimentarme, en las seguramente largas horas que tenía por delante, de espera en la carretera. También para comprar una tarjeta SIM con un número de teléfono argentino, ya que la previsión era estar en el país una larga temporada y necesitaba estar conectado.

Comprando la tarjeta para el teléfono me encontré con la primera incongruencia de la compañía telefónica para con un extranjero, que por cierto es española. Aunque en Argentina me he encontrado con otras posteriormente que ya comentaré. Acerca de la de la compañía telefónica es que para poder darte de alta piden el número del DNI, aunque sea de prepago, pero solo sirve la identificación argentina, probé varias veces con el mío español y solo conseguí bloquear la tarjeta. Lo mejor es que el número lo aceptaba, pero no la fecha de nacimiento. La chica que nos atendía era nueva y no parecía muy experta en el tema así que no sabía muy bien qué hacer.