Capadocia, Sanliurfa y Erzurum. Periplo turco 2ª parte. El adiós a Turquía
Capadocia, Sanliurfa y Erzurum. Sigo con el recorrido por Turquía donde tengo que recoger mi visado para llegar a Irán. Y la suerte me acompañó de nuevo, aunque los fondos llegaron a su fin. Esta es la segunda y última parte del periplo turco.

Capadocia, Sanliurfa y Erzurum. Periplo turco 2ª parte. El adiós a Turquía

Capadocia, Sanliurfa y Erzurum. Sigo con el recorrido por Turquía donde tengo que recoger mi visado para llegar a Irán. Y la suerte me acompañó de nuevo, aunque los fondos llegaron a su fin. Esta es la segunda y última parte del periplo turco.

Capadocia, Sanliurfa y Erzurum. Periplo turco 2ª parte. El adiós a Turquía

Este es mi último y extenso artículo dedicado a Turquía. Como sabes he ido intercalando mi periplo turco con las experiencias vividas en Irán a mi llegada y en Tabriz, obligado por el momento y la actualidad.

Tras este relato de mi visita las tres ciudades turcas: Capadocia, Sanliurfa y Erzurum, volveré a Irán y hablaré de Teherán, donde a día de hoy he vivido durante dos semanas, he podido conocer algo a sus gentes, su cultura y costumbres y donde he podido conseguir algunos de mis visados para cruzar Asia Central y llegar a China, que son mis próximos pasos en el viaje de La Vuelta al Mundo Sin Prisas.

Capadocia: la belleza turca
Después de estar en Ankara durante unas veinte horas, e irme con tan buenas sensaciones de la capital turca, iba camino a, posiblemente, uno de los lugares más bellos de Turquía, la Capadocia.

Fueron alrededor de 5 horas de viaje, atravesando de nuevo paisajes preciosos y que me iban poniendo en antecedentes para lo que estaba a punto de ver. Antes de llegar a mi destino el autobús hizo una parada en la terminal de Nevşehir, capital de la provincia. Allí tuve que esperar a que llegase un minibus de servicio de la misma compañía para llegar hasta Göreme, ciudad que elegí como base para visitar esta preciosa e histórica zona turca: la Capadocia.

Mi llegada fue, creo que la puedo definir así «alucinante», he visto lugares bellos durante el viaje pero este los superaba. Era como entrar en otro mundo, lo más parecido a un paisaje lunar, donde las viviendas se construían escarbando la roca natural, que por sus características era fácil de trabajar. El paisaje está lleno de esas viviendas y algunas todavía hoy siguen habitadas. Por ejemplo en Göreme, que es lo que mejor conocí, la mayoría se han convertido en hoteles y restaurantes, que sirven para acoger y alimentar a turistas que por esta zona son muchos.

Mi hostel era una casa familiar sin el atractivo de estar excavada en la roca, pero acogedora. Para llegar pregunté en la oficina de turismo de la misma terminal y desde allí llamaron a los responsables del hostel, que vinieron a buscarme e hicieron el traslado totalmente gratuito. Cuando aparecieron no me podía creer que esos dos personajes llevasen un coche y fuesen los encargados de recoger a los clientes, llevaban una borrachera bastante curiosa y lo primero que hicieron fue ofrecerme un trago de cerveza.

No sabía quienes eran, pero por la noche descubrí que uno de ellos, Yabuz, es el propietario del hostel. Nada que objetar, todo el mundo tiene derecho a divertirse y el llevaba un día entero haciéndolo, según me contó el mismo al día siguiente.

Me dejaron en el hostel y un chico iraquí que trabaja allí me acomodó en la habitación compartida con dos americanos que andan de periplo europeo. Con Kevin y David tuve muy buena conexión desde el principio y aunque cada uno íbamos por libre, pudimos también juntarnos y salir a cenar una noche por Göreme.

Una de esas tardes de paseo con mis amigos americanos comprando los ingredientes para mi tortilla de patatas, que Yabuz me permitió hacer en la cocina del hostel, nos encontramos con un grupo de españolas y americanos que habían conocido en el autobús y que estaban acampados entre las montañas, lastima no haberlo sabido antes, me hubiese apuntado. Quedamos en vernos y llevar mi tortilla para compartir con lo que ellos tenían pensado cenar, una lastima que cuando comencé a cocinar el cielo se tornó oscuro y poco más tarde cayó una gran tormenta que nos obligo a anular la cita y quedarnos en el hostel. Ya no pude ver a este grupo de personas con las que tenía muchas cosas que comentar y podía hablar español.