Nueva Zelanda X: Despidiendo las antípodas

Con la lengua fuera, así fue casi todo el camino desde Palmerston North hasta Auckland, pero lo conseguí. Lo de la lengua fuera en sentido figurado en parte, porque realmente en Auckland buscando mi autobús que me llevase a Henderson, fue así literal.

Gracias a Anthony el conductor del último autobús de línea, estaba en el sitio adecuado y con la persona adecuada. Anteriormente no me fue mal, ya que todos con los que me encontré por el camino y les pedí su ayuda, me la concedieron y gracias a todos ellos, puedo contar con alegría que el objetivo lo conseguí.

Herald Island

Es una pequeña isla en la bahía de Auckland, unida por una autopista a la gran ciudad y donde muchos veleros están anclados. Allí también están mis amigos Andrea y Steve, que el día que los conocí gracias a Jade, en Piha, la noche anterior a mi cumpleaños ya me comentaron algo, si bien, con el inglés tan perfecto de Steve y el inglés deficitario que todavía arrastro, no estaba seguro si me estaba hablando de un barco o de un ovni.

Pero al día siguiente cuando celebrábamos la fiesta, antes de despedirnos, Andrea que tiene un inglés más fino, me hizo saber, qué si, qué no me había equivocado y que ellos estaban viviendo en un barco en Nueva Zelanda al que me invitaban a a visitarlos y pasar un par de días.

La ilusión que me hacía era comparable a la alegría que llevo en mi cuerpo haciendo este viaje soñado, así que la podría calificar de inmensa. Estaba preparándome para conseguir mi objetivo de navegar hasta América, si bien todavía tenía que encontrar el barco, ya podía añadir que había vivido en uno, aunque fuese unos días. Algo quizás no imprescindible, pero si importante a la hora de ofrecerme como tripulación.

Nada más recogerme Steve con la lancha en el embarcadero fuimos al barco a dejar mis mochilas, no sin antes, debido a la oscuridad castigar un poco la hélice del pequeño motor por las rocas, y tras ello, nos dirigimos al muelle, donde Andrea con un amigo, que celebraba su cumpleaños, estaban esperándonos. Bebimos unas cervezas y con ese punto de a gusto que se dice, nos fuimos al barco de ese amigo a seguir bebiendo.