Nueva Zelanda VI: Conociendo la hospitalidad kiwi haciendo dedo

Nueva Zelanda VI: Conociendo la hospitalidad kiwi haciendo dedo

En Katikati la lluvia cada vez caía con más fuerza y los coches y camiones pasaban de largo, ninguno hacía amago de parar. La experiencia que tuve en Western Australia haciendo dedo, volvía a mi memoria, aunque esperaba no repetirla. Tampoco había pasado tanto tiempo, y lo mejor cuando haces dedo, es armarte de paciencia y poner buena cara, pero eso no impedía que recordase que allí, en Australia, tuve que desistir finalmente.

Comienza la aventura viajando a dedo

Aguanté estoicamente el chaparrón y cuando más lluvia caía y ya me había descargado de las mochilas, que empezaban a pesarme demasiado, un coche que salía de un lateral desde el polígono industrial que tenía a mi derecha, paró. Melissa y Linda, me preguntaron donde iba, «Rotorua» les dije y me ofrecieron acercarme hasta Tauranga para que desde allí pudiese seguir camino. Por lo menos evitaría la lluvia que caía en ese momento y siempre era un avance.

Durante todo el trayecto los tres fuimos charlando animosamente, sobre todo de mi viaje por el mundo y de los idiomas que había podido aprender, algo que les pico la curiosidad. Melissa incluso me llegó a decir que mi inglés era bueno, algo que puse en duda, si bien es cierto ha mejorado mucho, todavía creo que me falta, pero me alegró y subió la moral. Después de un viaje de algo más de 35km me dejaron en un cruce dividido por una rotonda, desde donde se enfilaba la carretera hacía Rotorua.

Todavía seguía en la ciudad, por lo que tuve que andar durante un buen trecho, para salir a las afueras. Crucé varias urbanizaciones durante el camino y seguí intentado intentando tener suerte cada vez que oía un motor a mis espaldas, cuando me giraba y sacaba el dedo, muchos de ellos me hacían el gesto de que se desviaban en la siguiente entrada, dándome a entender que me recogerían, pero no merecía la pena, aunque para mi solo ese gesto, ya era un detalle.

Por fin llegué a un punto donde sí, ya había dejado atrás las viviendas y se asomaba únicamente la carretera y los campos, también al lado de un cruce de entrada y salida a Tauranga. Allí me volví a descargar de las mochilas y esperé durante unos treinta minutos hasta que paró Peter.

¡Qué señor más majo! Según iba conduciendo me contó que en sus años jóvenes había recorrido parte del mundo con su mochila y creo que por fue motivo para que se crease una complicidad entre nosotros y también una conversación entretenida y divertida. De echo Peter decidió cambiar su recorrido para acercarme a una de las tres carreteras que llevaban hasta Rotorua y que según él, era la más adecuada al ser una autopista con bastante más circulación y estar únicamente a unos 20km de la ciudad. Entre Tauranga y Rotorua son algo más de 60Km, así que con Peter había podido hacer dos tercios.

Insisto, un gran tipo Peter, que me despidió con un abrazo y una sonrisa. Volví a descargar mis mochilas y no tardó mucho en pararme Victor, un coreano que residía en Nueva Zelanda desde su juventud y había echado raíces en el país. Me llevó hasta la misma puerta del hostel que reservé en el trayecto y que él conocía porque un par de días atrás había acercado a una chica alemana, a la que llamó para confirmar que era el mismo que yo había elegido. Efectivamente así fue, una coincidencia. Invité a Victor a acercarse al día siguiente, si tenía tiempo, ya que iba a cocinar mi tortilla en algún momento y en agradecimiento por su hospitalidad quería que la probase. Finalmente no vino y tampoco nos volvimos a ver.

Rotorua: Lago Segundo. Segundo destino del viaje

En Rotorua había enviado varios mensajes de Couchsurfing, aunque finalmente nadie me contestó, por eso aguanté para hacer mi reserva en el hostel hasta el último momento. No le di mucha importancia, entre otras cosas, porque fue el hostel más barato que encontré en Nueva Zelanda, de los que había podido chequear en las diferentes ciudades, para como en este caso, tener donde ir si finamente no encontraba anfitriones. Eran 17NZ$ (alrededor de 11€) por noche y con algunas ventajas como la cocina de uso común, cestas con cosas gratis para utilizar, café, té, internet, sesiones de cine nocturnas con palomitas o picoteo gratis y billar.

Rotorua es una ciudad turística y tiene muchas cosas que ver. Su nombre significa Lago Segundo (Roto: Lago y Rua: Segundo) en maorí. Alrededor de la ciudad hay varios lugares con baños termales gratuitos y géiseres que me hubiese gustado visitar, aunque finalmente no pude. También en la ciudad puedes encontrar y según había leído gratuito