Un viaje en tren por Tailandia y llego a Malasia

Un viaje en tren por Tailandia y llego a Malasia

No es la primera vez que lo digo y no me cansaré de repetirlo: los viajes en tren son mucho mejores. Y hay muchas las razones para pensarlo, sobre todo después de haber recorrido más de 26.000 Km y haber podido utilizar ambos medios de transporte público en casi todos los países por los que he viajado.

En Tailandia tenía especial interés en usar el tren, ya que para viajar de Vientiane a Bangkok me quedé con las ganas, así que además del precio que era la mitad, se unían los deseos de probarlo y poder contarlo. Y no me defraudo, todo lo contrario. El tren que utilicé, como creo que todos en Tailandia era un tren viejo y lento, pero quizás eso hacía todavía más romántico el viaje y como descubrí, emocionante y precioso.

Elegí 2ª clase, entre otras cosas porque el aire acondicionado y yo no nos llevamos bien normalmente, solo lo aguanto un rato, en segunda no lo hay y eso fue lo que hizo de este viaje de alrededor de 20 horas más emocionante y precioso si cabe y ahora contaré porqué.

Al solo tener ventiladores que muevan el aire caliente del vagón, dejan que abras las ventanas y también… voy a decirlo: ¡que fumes! Ambas cosas importantes para mi: la primera porque ver los paisajes tailandeses a una velocidad moderada y con el aire refrescando tu cara no tenía precio y la segunda porque si fumas y puedes hacerlo asomado y sin molestar a los demás… ni te cuento.

Me llamaron la atención varias cosas más. Las camas no están abiertas desde que te montas en el tren, a diferencia de en Turkmenistán, China o Vietnam, aquí se abren cuando la noche ha caído y llega la hora de dormir, también de agradecer para la cama del segundo piso, que era la que yo ocupaba (más barata), ya que la ventana es solo para la de abajo, de ahí que sea más cara.

En cada parada que hace el tren y son muchas durante este trayecto, suben vendedores de comida que también agradecí, ya que los precios que pude ver en la carta del tren me parecieron abusivos, no se si para los tailandeses son asequibles, pero la diferencia era: comida del tren 125 baht, comida de la calle 35 baht, negociando el precio que comenzó en 50 baht, pero había más barata como por ejemplo 10 baht algunas piezas de pollo o noodles. El agua se encarece en 5-10 baht entre el tren y los puestos de las estaciones, donde pude comprar una botella de litro, con ayuda de un policía que estaba por allí, por 10 baht.