Kosovo
La Vuelta al Mundo Sin Prisas

Kosovo ¿quién dijo miedo? Una visita a Pristina la capital del nuevo país

Kosovo ¿quién dijo miedo? Mucha gente y yo comprobé que era exagerado. Aquí cuento la visita a Pristina, capital de Kosovo, en La Vuelta al Mundo Sin Prisas

Kosovo ¿quién dijo miedo? Una visita a Pristina la capital del nuevo país

Kosovo ¿quién dijo miedo? Mucha gente y yo comprobé que era exagerado. Aquí cuento la visita a Pristina, capital de Kosovo, en La Vuelta al Mundo Sin Prisas
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Kosovo ¿quién dijo miedo?

Después de visitar Montenegro y Albania, dos países que estaban fuera de mi programa y descartar Grecia, que tampoco estaba en el recorrido inicial pero al que barajé ir, tomé rumbo a Kosovo, un ‘país’ que sí había previsto cuando preparaba el viaje.

Desde Albania con el autobús, me dirigí a lo que se considera por unos una provincia autónoma de Serbia y para otros, sobre todo los kosovares de origen albanés -que son la mayoría- un país de pleno derecho. España se cuenta entre los países que en 2014 no lo han reconocido todavía.

El viaje entre Albania y Kosovo

El viaje se antojaba muy cómodo, ya que cuando salimos de Tirana el autobús iba medio vacío. Pero en la primera parada que hizo fue como si de repente una boda entera con sus invitados lo hubiesen alquilado. Se lleno y de hecho mi vecino de asiento Alfredos, iba acompañado de su hijo Marselino y casi tuvimos que compartir el espacio para los tres, aunque padre e hijo se las apañaron.

Al principio no hubo ningún tipo de conversación, pero tras la parada después de cruzar la frontera, comenzamos sobre todo con los gestos y algunas palabras sueltas, a comunicarnos y ofrecernos algunas de las cosas que ambos habíamos comprado para comer. Finalmente nos intercambiarnos nuestros perfiles de Facebook. Todavía hoy mantenemos el contacto esporádicamente a través de la red social.

Tras un viaje con vistas y paisajes preciosos durante todo el camino –estos Balcanes y la majestuosidad de sus montañas me tienen flipado- cuando llegamos a Pristina ya era casi de noche y tenía que encontrar cómo llegar hasta el hostel andando.

Buscando mi hostel

Pregunte a varias personas de la estación pero parecía que todas estaban de paso, nadie me pudo indicar. Decidí entonces que un taxista sería lo más adecuado. El señor taxista me ayudó y en ningún momento insistió en llevarme, algo que encontré extraño por lo que me había sucedido en otros lugares de Los Balcanes, y fui yo el que le pregunté por el precio del viaje. Me pidió 3€ -en Kosovo se maneja la moneda europea-, algo razonable y que me ahorró la caminata de unos 3 km, a oscuras, por una desconocida Pristina.

Cuando llegué al centro de la ciudad con el taxi, tenía que encontrar el hostel, él me dejó en el más popular de Pristina el hostel Han, pero desgraciadamente cuando intenté reservar estaba lleno, por lo tanto no era donde yo quería ir. A seguir buscándome la vida tocaba.

Empecé a andar por el Bulevar Madre Teresa, que es peatonal, y de repente unos chicos que vieron que preguntaba en cada tienda y a algunas personas sin encontrar respuesta, se acercaron e intentaron ayudarme con las notas que yo llevaba.

Me indicaron y me metí en una calle oscura y que no tenía pinta de albergar un establecimiento público, pero bueno, seguí adelante. Cuando había andado unos pocos metros se acercaron por mi espalda y yo subí la guardia “me la han pegado” pensé, pero no, lo que pasaba es que se acordaron de la dirección exacta y querían decírmelo. Me acompañaron hasta casi la recepción. Nos despedimos con un saludo y un apretón de manos. No los volví a ver.

Encontré mi hostel

Tras esa agradable experiencia y haber hecho el check-in en el hostel, bajé a tomar algo al bar y dar una vuelta. Nuevamente mi sombrero llamó la atención y Liridon y Petrit unos kosovares muy divertidos, que estaban sentados en la terraza tomando algo, me invitaron a compartir su mesa.

Charlamos un rato de diferentes cosas y entre ellas me comentaron sus problemas para salir de su país libremente y viajar al extranjero. Tiene narices que les obliguen a tener una situación financiera saneada y que ya querría yo para mi, solo por querer darse una vuelta en países limítrofes o incluso visitar a familiares emigrados.

Tras nuestras conversaciones y unas risas me invitaron a conocer el bar que ellos frecuentan y que nada tiene que envidiar a los más rockeros de las ciudades españolas, se llamaba Miqt, por si algún día vais por Kosovo: buena música, a tope de gente y cervezas a buen precio.

Allí conocí también a Mime, Dia, Bardh e Irfan Sopjani con el que mantengo un contacto fluido y que además coincide conmigo en trabajar en la radio, donde yo lo hice durante varios años. Con ellos plantee hacer la famosa tortilla y Mime se ofreció para ayudarme y hacer una ensalada de acompañamiento.

En este bar estuve hasta las 2h de la madrugada y decidí que era momento de ir a descansar y pensar en el día siguiente para tenerlo todo preparado.

Desengaños en el hostel

Cuando desperté me llevé la desagradable sorpresa que el hostel tiene un solo baño para las cuatro habitaciones que en total sumaban 25 camas o más, por lo que había que hacer una cola interminable solo para lavarte la cara. Yo que me quería duchar y algo más, imaginad.

Además de esto, el dueño, eso sí con muy buena predisposición al principio, aceptó prestarme la cocina para llevar a cabo mi reto de hacer la famosa tortilla con mis invitados. Sin embargo cuando aparecieron sus padres, que también están implicados en el negocio, me dejaron entrever con miradas furtivas y claros “this is a private area” que no era bien recibido, así que al final desistí de mi idea ¡Menos mal que todavía no había hecho la compra!

La desagradable situación con la cocina, la sorpresa matutina con el baño y el que no tuviese manta para cubrirme por la noche teniendo que usar mi saco en la cama, además de un problema a la hora de pagar por su descontrol con las reservas, me convencieron de que este hostel no era lugar en el que pasar el día que había decidido ampliar la estancia en la ciudad.

Así que cogí mis bártulos y salí en busca del hostel Han que el día anterior no pude reservar. Tuve suerte, había camas libres y me encontré con un ambiente inmejorable. Mi ánimo empezó a cambiar y pude compensar la mala mañana que llevaba debido a todos los malentendidos sufridos hasta el momento en el otro hostel.

Primer país sin tortilla de patatas. Reto no superado

Tuve que suspender la tortilla de patatas ya que ninguno de mis nuevos ‘amigos’ ofreció su casa para hacerla y el nuevo hostel tiene unas reglas claras con respecto al acceso y el uso de las instalaciones que son solo para los huéspedes. Comprensible por otro lado, ya que si cada uno de nosotros traemos a los nuevos amigos del lugar a comer o pasar el rato, puede convertirse en un infierno además de perder la seguridad que te dan para tus pertenencias.

Con el ánimo renovado decidí ir a la compra para cocinarme algo durante mi estancia. Las instalaciones de la cocina son para uso de los huéspedes y están más o menos bien equipadas. Al final no pude cumplir con mi reto de hacer la tortilla en Kosovo.

Incluyo Macedonia en el recorrido

Por la tarde después de comer y antes de salir a conocer la ciudad, tuve tiempo de charlar con Ziblu Jay y Shpat -encargados de la recepción a mi llegada- y Beni propietario del hostel. Durante la conversación me recomendaron que en vez de seguir camino directo a Sofía (Bulgaria) y ya que tenía que pasar por Skopje para cambiar de autobús, hiciese una parada y fonda en la capital de Macedonia para conocerla. Ellos además se encargarían de mi reserva en el hostel Shanti, ofreciéndome  un 10% sobre el precio tarifa. Un acierto haberlos escuchado y creído.

Ziblu Jay es además músico y cantante de una banda rock llamada The Glasses, a continuación puedes ver su vídeo.

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Por su lado Beni es también el copropietario de la taberna Miqt, a la que al final, de tantas vueltas que di buscándola, y gracias a otro kosovar que desinteresadamente me llevó hasta ella, llegué cuando habían cerrado la cocina. Aún pude saludar y tomar una cerveza, pero no cenar, que era mi idea inicial.

El hermano de Beni resultó ser el propietario del bar de copas también llamado Miqt. Recomiendo tanto el hostel Han como la taberna y el bar de copas Miqt por el buen rollo, la amabilidad y la hospitalidad de su gente.

Conociendo Pristina

Antes de encontrarme esta tarde noche con Irfan y Bardh en el bar Miqt tuve tiempo de hacer la visita a Pristina para conocer sus calles y monumentos. Fue más o menos rápida ya que se concentran en un área no muy grande.

Durante el paseo accedí por primera vez a una mezquita, la Mezquita Mehmet Fatih construida en 1461 y aunque no muy grande me pareció muy bella. Mi paso por Kosovo coincidió con el Ramadán y por ello descubrí que los fieles se reunían allí para desayunar-cenar cuando cayese el sol. Costumbres, algunas de ellas, que desconocía. Su imán muy amablemente me invito a visitarla.

El centro de la capital kosovar es atractivo y mezcla modernidad con antigüedad y sobre todo no te deja indiferente. El peatonal Boulevard Madre Teresa al parecer tiene a menudo actividades, como el concierto de música clásica que me encontré de repente en una plaza, preparada como un anfiteatro y en la que había bastante público.

Ya, al día siguiente, mientras esperaba la hora de partir hacia Skopje, me reencontré con Carmen, una brasileña con la que también coincidí en el hostel de Zagreb y que además llevaba mi misma dirección. Así que llegado el momento fuimos hasta la estación de autobuses e hicimos el trayecto juntos, aunque en la estación de autobús de Skopje nos separamos y no nos volvimos a ver.

¿Qué pasa con Kosovo?

En la Wilkipedia lo denominan narco-estado debido a que después de la guerra contra Serbia y con al auge del UÇK allí campa a sus anchas el contrabando, manejado por las mafias albanokosovares y albanesas.

Ahora mismo EEUU mantiene allí la segunda base americana más grande del mundo Campo Bondsteel, que genera grandes controversias, entre otras cosas, por la impunidad con la que estas bandas se mueven por territorio controlado por USA en la frontera Macedonia

Mi próximo artículo no estará dedicado a Skopje, siguiente destino en orden cronológico, saltaré este y los siguientes dos, Sofía y Estambul, para contarte mi 5ª experiencia como voluntario en Workaway en Adrenalin Village Fethiye (Turquía), que además cuando me voy a despedir de ella, el viernes día 15 de agosto, cumplo seis meses de viaje. Volveré con la cronología del viaje lo antes posible y trataré de ponerme al día antes de cruzar a Irán a finales de mes.

Hasta entonces y como siempre, ya sabes.

¡Pura Vida!

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