Desde Roma con amor
La Vuelta al Mundo Sin Prisas

Desde Roma con amoR

El paso de La Vuelta al Mundo Sin Prisas por Roma, acogidos en Ciampino por mis amigos Elena y Giulio y también la bienvenida a Mar al viaje y a su colaboración en el blog.

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El paso de La Vuelta al Mundo Sin Prisas por Roma, acogidos en Ciampino por mis amigos Elena y Giulio y también la bienvenida a Mar al viaje y a su colaboración en el blog.
Desde Roma con amor

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Este artículo va a ser distinto y a partir de ahora Mar, que se ha unido al viaje, también aportará su visión de las ciudades y pueblos que visitaremos. En alguna ocasión será ella la que escriba y yo el que haga de fotógrafo. En ocasiones los artículos los compartiremos y ambos contaremos nuestra experiencia, como en este caso.

El Blog

Vamos a aumentar  la cantidad de artículos según vayamos avanzando y teniendo conexión a internet para subirlos. Sencillamente haremos que el blog se convierta casi en un diario, aunque no será escrito todos los días.

Creemos, que dar una visión casi inmediata de lo que vivamos, hará que el leerlo sea más ameno y también más llevadero para todos.

El Viaje desde Florencia a Roma

El viaje a Roma a diferencia de la mayoría que he realizado hasta el momento en tren, fue en coche. Compartí el viaje con Marco, propietario del automóvil y Pietro, que al igual que yo viajaba de alquiler a través de BlaBlaCar.

Fue un viaje ameno y tranquilo, con cambios constantes del tiempo: calor, lluvia, chaparrones tremendos…

Con el coche no llegué exactamente hasta Roma, me quedé en Monterotondo, un pueblo cercano y desde allí cogí un tren de cercanías que me llevaría hasta la estación de Tiburtina en la capital.

Tenía varias horas de espera, ya que mis anfitriones estaban de viaje y que casualidad en Florencia de donde yo venía. Aunque ellos llegaban a última hora de la tarde en tren.

En Roma, la ciudad eterna

Me di una vuelta por el barrio de la estación y encontré la posibilidad de dejar mi mochila más grande en la consigna de la estación de autobuses, a 100 metros de la del tren. Después decidí comer algo rápido y aprovechar el tiempo paseando y conociendo Roma, ciudad que era la primera vez que visitaba.

A diferencia de los demás anfitriones de Italia hasta el momento -que he ido conociendo mientras avanzaba- Elena, es una vieja amiga de Madrid, que vive en Roma desde hace unos años con su marido Giulio, al cual también conocía de las noches madrileñas. Elena es además guía turística, por lo que le hice una llamada para que me recomendase un recorrido en las horas de espera y esta fue su sugerencia.

La visita turística recomendada por Elena

Elena me recomendó usar el metro y desde Tiburtina dirigirme a la estación de Termini para cambiar de línea y llegar hasta Flaminio/Piazza del Popolo. Desde aquí, hacer una ruta andando hacia el sur de la ciudad, visitando la mayoría de monumentos importantes de Roma.

Verdaderamente impresionante la historia que se respira en esta ciudad llamada Eterna. Comenzando por la Piazza del Popolo y siguiendo la Via del Corso te vas encontrando con diferentes plazas. Si callejeas un poco ves entre otros: El Panteón de Agripa, la Fontana de Trevi y alcanzas la Piazza Venecia y su imagen de postal.

A poca distancia encuentras las ruinas del Foro di Traiano y enfrente el Foro Romano llegando por la Via del Fori Imperiali hasta el Coliseo Romano. Verdaderamente impresionante y bello. Mi paseo romano acabó en Circo Massimo, donde pude tomar una cerveza, usar wifi y descansar para hacer tiempo y subirme al metro de vuelta a la estación de Tiburtina.

En Tiburtina,  esperé la llegada de Elena y Giulio  para dirigirnos a Ciampino, el pueblo donde residen, muy cerca del aeropuerto del mismo nombre. En este aeropuerto esperaría a Mar que llegaba desde Madrid un par de días después. Mar iba a ser mi nueva compañera de viaje, tras la espantada de Antonio.

Viviendo en Ciampino y visitando Roma con Mar

En días posteriores y ya con Mar en Roma, pudimos visitar: el barrio Trastevere, la Plaza de España, la Plaza Navona, la Plaza di Fiore y la Ciudad del Vaticano, que aunque impresionante, me dejó una sensación agridulce.

Quizás porque nos han contado una historia y se respira otra. La religión “católica” habla de austeridad pero no predica con el ejemplo. Está claro que en El Vaticano la religión se aprecia solo por las imágenes, porque realmente la función de esta ciudad estado, bajo mi punto de vista, es meramente política, y no la mejor por cierto, dejando la fe de lado.

En general y aparte de las visitas a Roma, la estancia en Ciampino fue muy agradable. Tranquila y en compañía de amigos que nos ofrecieron su cariño y hospitalidad y donde pudimos conocer a algunas de sus amistades, entre las cuales se encontraba Yara.

Yara, el primer día cuando nos conocimos, me ofreció visitarla a nuestra vuelta de Nápoles y pasar unos días con ella en Poggio Mirteto, a algo menos de una hora de Roma hacia el norte. Pero esta historia es para contarla en otro artículo.

Ahora Mar os cuenta sus sensaciones y algunos detalles más de nuestro paso por Roma y Ciampino.

La impresiones de Mar

Hola a tod@s, me llamo Mar y soy la nueva compañera de Fer en “La Vuelta al Mundo Sin Prisas”.

Roma es una ciudad muy conocida, yo misma es la cuarta vez que “beso suelo Romano”, pero la última experiencia ha sido la mejor. Por un lado, porque cuando conoces el terreno vas directamente a lo que más te gusta y por otro, porque nuestros anfitriones Elena, Giulio y Franco (el can de la casa), han sido una auténtica familia para nosotros.

Otro acontecimiento entrañable fue poder celebrar el cumpleaños de Fer con nuestra “familia Romana” y amigos: Matteuccio, el Camo, Paperina, Saccottino, el Monci y nosotros cuatro. Fiesta inolvidable por el buen rollo, por la cena “made in Fer” y por la tarta que le regaló Elena, riquísima.

Todas estas experiencias las vivimos en Ciampino, un pueblo que pertenece a la provincia de Roma, está a unos 15km de distancia y es donde viven nuestros amigos, en una casa preciosa rodeada de olivos y jazmines.

Está claro que Roma tiene infinidad de sitios y monumentos que visitar y que nombrar, pero por las fotos del artículo sacaréis vuestras propias conclusiones.

La reflexión de Mar para visitar Roma

Si me gustaría contaros mi reflexión respecto a la masificación turística que sufre esta ciudad. Es una urbe digna de conocer y de disfrutar, pero yo os aconsejaría que en la medida de lo posible, evitéis fechas conflictivas porque aunque el clima es determinante en unas vacaciones, para mí sin lugar a dudas, disfrutar con cierta calma de su enigmático contenido, es crucial para llevarme la mejor impresión.

Los mejores meses son agosto, porque los romanos están de vacaciones fuera de la ciudad y enero o febrero, porque el frío limita el turismo masivo.

Lógicamente es una impresión personal y no quisiera condicionar a nadie, pues inevitablemente el ritmo de vida y las posibilidades de viajar, no dependen en la mayoría de los casos de nuestras apetencias.

Fernando Rutia y Mar Itsasoa

Ci vediamo!

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