Un año viajando y aprendiendo por el mundo
Un año viajando y aprendiendo por el mundo
Un año viajando y aprendiendo por el mundo. Este era el objetivo del viaje, aprender y desde luego que lo estoy consiguiendo, por varios motivos. En el siguiente artículo te los expongo.

Un año viajando y aprendiendo por el mundo

Un año viajando y aprendiendo por el mundo. Este era el objetivo del viaje, aprender y desde luego que lo estoy consiguiendo, por varios motivos. En el siguiente artículo te los expongo.
Un año viajando y aprendiendo por el mundo

Un año viajando y aprendiendo por el mundo. Este era el objetivo del viaje, aprender y desde luego que lo estoy consiguiendo, por varios motivos.

Aprender a moverte por el mundo en solitario y hacerlo con recursos reducidos es una gran escuela, tienes que desenvolverte en terrenos desconocidos y buscar la manera de sobrevivir y hacerlo dignamente, afortunadamente en el mundo hay gente buena y a la que le gusta ayudar a los extraños.

Aprender a quitarte los prejuicios y esas creencias que nos han metido en la cabeza poco a poco, a través de los medios de comunicación sobre todo, pero que a veces, simplemente tu desconocimiento hace que te crees una idea, normalmente errónea y tienes que comprobar por ti mismo lo equivocado que estabas juzgando otras culturas que ni siquiera conoces.

En este artículo voy a hacer un repaso del recorrido por los 20 países visitados y más de 24.000 Km, compartiendo el viaje con gente desconocida que en la mayoría de los casos, han hecho que realmente sea mágico y especial.

El proyecto

Todo comenzó un día 15 de marzo de 2014, aunque los preparativos ya los llevaba organizando desde ocho meses atrás, cuando descubrí que tener un mochila gigante que no podía desplazar yo solo y que necesitaba la ayuda de un camión no era la mejor idea para mi vida. Decidí en ese momento desprenderme de todo lo superficial que había creído que era lo que me hacía feliz, y sin embargo estaba consiguiendo, o había conseguido, todo lo contrario. Vendí todo lo que pude de mis pertenencias y conseguí con ello juntar algo de dinero, alrededor de 7.000€. Investigando fui descubriendo que también existen otras formas de viajar, que se puede ayudar a otras personas y que estas correspondan con lo mejor que tienen en la mayoría de los casos, o lo que es lo mismo hacer voluntariados y conocer mejor las poblaciones y tradiciones locales de cada país.

Decidí empezar yendo hacía el este, para descubrir esas culturas que desconocía por completo y ponerme un reto, aprender inglés bien de una vez por todas, practicándolo cada día por necesidad, para salir adelante. Con el tiempo estoy consiguiendo saber más y comunicarme más fluidamente, aunque todavía queda por hacer. Más sencillo hubiese sido cruzar el charco y empezar por América, donde además del idioma que tenemos en común, también cuento con muchos amigos y conocidos, pero quizás me hubiese acomodado y me gustan los retos y los desafíos, así que con esta decisión ya tenía algo claro y sabía que información buscar y que vicisitudes me encontraría por el camino. Lo demás fue llegando solo.

Otro de esos retos planeados desde el principio fue ir haciendo el plato más popular de la gastronomía española: la tortilla de patatas y hasta el momento he conseguido que la prueben allí por donde he ido, excepto Kosovo y Macedonia, por motivos de tiempo. Sin llevar la cuenta exacta, calculo que más de 100 tortillas habré cocinado y todos los que la han probado me han felicitado. Tuve la oportunidad de, incluso, dar una clase práctica de como cocinarla en la escuela de cocina de la Universidad de Huangshan en China ante más de 40 personas.

El recorrido durante un año

En Europa que es terreno conocido y donde más o menos culturalmente te puedes desenvolver bien, el avance fue tranquilo y fácil. El hecho de que las fronteras no existan o simplemente tengas que pasar una sencilla comprobación del pasaporte y excepcionalmente sellar un visado de entrada y otro de salida, como por ejemplo en Kosovo, hacen que recorrerla no conlleve muchos preparativos.

En Europa pude realizar cuatro voluntariados, dos en Francia: L’Isle Jourdain y Murs, uno en Italia: Sassello y uno en Croacia: Oriovcic. En todos los sitios pude aprender, o bien de las personas que me acogieron o bien algo de su lengua o también de los trabajos que iba realizando y que posteriormente me han ido bien o los podré aprovechar en el futuro.

Cruzar a Turquía, la ciudad entre dos tierras (Europa y Asia), sin ser un problema ya que la frontera está abierta, a los españoles si que nos hacen pagar un visado, son 25€ comprado allí mismo y según me contaron por internet sale más barato y es más ágil. En este enlace puedes leer todo acerca de este tema. También en Turquía pude estar como voluntario en Fethiye durante 15 días y después seguí camino para recorrer varias ciudades y conocer más de cerca su cultura. En Erzurum compré el visado para Irán, donde comenzaban las cosas a complicarse, aunque finalmente todo salió bien y pude cruzar esa parte del mundo hasta llegar a China sin problemas.

Con el visado para Irán cruce la frontera y fue uno de esos momentos que considero mágicos en este viaje, conocí a Majid quien sería mi padrino en Irán y con él a la que sería mi familia iraní y que siempre estarán en mi corazón.