Australia V: Reencuentros en el Sureste

Sobre las siete de la mañana ya estaba esperando mi tren en la estación de Bayswater donde me acercaron Amir y Mohammad con su coche. Antes de entrar en la estación y viendo que la afluencia de trenes era constante decidí fumarme mi primer cigarro matinal en el parking. Me sentó genial, aunque esto sea una contradicción.

Ya en la estación la tarjeta Myki que me había regalado Amir, pagó mi billete y todavía me quedaban más de 5$ para viajar según me confirmó la cajera de la estación. El trayecto hasta Melbourne lo recorrí en algo más de una hora y me dio tiempo a avisar a Juliette de mi llegada. Me esperaría en la estación de Southern Cross, que le pillaba cerca de su casa según me dijo y allí estaba esperándome cuando yo llegué.

El reencuentro con Zhu Zhuoran-Juliette

Juliette seguía tan guapa o más que cuando nos conocimos en Huangshan (China) en el voluntariado del hostel donde coincidimos hacía más de un año. Nos dimos un abrazo de bienvenida y andamos por la estación hasta encontrar un lugar en el que tomar un café y charlar un rato. Después del desayuno decidimos recorrer la ciudad, yo iba con mis mochilas, pesadas y poco cómodas para el paseo, pero tampoco era cuestión de utilizar las taquillas para guardarlas, los precios son elevados y no pagas por tiempo, sino que lo haces por abrirla y poner algo dentro, el coste es el mismo por un minuto que por un día, así que acarreamos con ellas. Juliette me ayudó con la más pequeña, que también pesa y después de andar un poco decidimos subirnos al tranvía y llegar hasta las inmediaciones del Queen Victoria Market, al parque cercano donde nos sentamos para de nuevo tomar un café, que compramos en una cafetería cercana, y seguir con nuestra charla después de tanto tiempo.

Juliette, después de irse de Huangshan, vivió un tiempo en su ciudad y poco después decidió volver a Australia a estudiar, donde ya había vivido tiempo atrás. Realmente Australia ofrece una gran oportunidad, sobre todo para la gente joven, que puede estudiar en algunas de las universidades mejor catalogadas del mundo y a la vez trabajar cuando los estudios se lo permiten. Los sueldos son elevados, aunque también es cierto que la vida es cara, como ya os conté en otro de los artículos dedicados a este país.

Mi tren a Shepparton salía de la estación de Southern Cross después de mediodía y rondaban las 11 de la mañana, decidimos entonces volver sobre nuestros pasos, a Juliette la estaba esperando su madre en casa y yo podría estar en la estación esperando mi tren, que aunque me quedaba tiempo todavía, mejor estar allí y controlar todos los detalles. Nos despedimos hasta la próxima ocasión en la que esperaba hacer que ella y Shokooteh se conociesen por si podían ser de ayuda mutua.